Diseño web
Sitios modernos, atractivos y adaptables a cualquier dispositivo.
Saber másEsta guía repasa, con ejemplos que funcionan de verdad, las partes que forman cualquier página web y los elementos que más se repiten al maquetarla. No hace falta saber programar: cada bloque explica qué es el elemento, para qué sirve y cómo se ve en la práctica. Usa el índice de la izquierda para moverte entre bloques.
El header es la cabecera de la página: la primera franja que ves, con el logo, el menú y normalmente un título grande que dice de qué trata todo lo demás.
El navbar suele vivir dentro del header, pero el header puede incluir además un título grande, una imagen o un texto de bienvenida.
Solo debería haber un título muy grande por página —el que ves nada más entrar— y normalmente vive aquí, dentro del header.
Recursos, ejemplos y ejercicios pensados para el aula.
El body es, sencillamente, todo lo que ves en la página: el header, el contenido principal y el footer forman parte de él.
Dentro del body organizamos el contenido en tres franjas: la cabecera arriba, el contenido principal en medio y el pie de página abajo.
Piensa en una página como en un periódico: una cabecera con el titular, un cuerpo con las noticias y un pie con la información de contacto.
El texto es la base de cualquier página: títulos, párrafos y palabras destacadas organizan la información para que se entienda de un vistazo.
Los títulos grandes marcan las secciones más importantes; los más pequeños, las subsecciones. Dentro de un párrafo, una palabra en negrita destaca por importancia, y una en cursiva matiza el tono.
Un buen truco: si al leer solo los títulos de una página entiendes de qué trata, la jerarquía está bien pensada.
Un párrafo normal, con una palabra realmente importante y otra con un matiz distinto.
«El buen diseño se entiende casi sin explicación.»
Y aquí un dato que quieres resaltar del resto del texto.
Las imágenes ayudan a explicar, ilustrar o decorar el contenido. Es buena idea acompañarlas siempre de una breve descripción de lo que muestran.
Esa descripción se usa cuando la imagen no puede verse: por un fallo de carga, o porque alguien navega con un lector de pantalla. Si la imagen es solo decorativa, no hace falta describirla.
Buena práctica: describe lo que la imagen aporta, no solo lo que se ve literalmente. Mejor «ventas creciendo mes a mes» que «una línea verde».
Un enlace te lleva de un sitio a otro: a otra parte de la misma página, a otra web, a tu correo o a tu teléfono.
El texto del enlace debería explicar a dónde lleva. Evita cosas como «pincha aquí»: mejor «ver los horarios de clase».
El botón invita a hacer algo: enviar un formulario, abrir una ventana o confirmar una acción. No todos los botones pesan lo mismo.
Si en una misma pantalla hay muchos botones principales a la vez, quien la usa no sabe cuál pulsar primero.
El breadcrumb —o «migas de pan»— te muestra el camino que has recorrido hasta la página en la que estás, como un rastro de migas.
Empieza siempre por el inicio y va bajando de nivel en nivel hasta la página actual, que suele aparecer resaltada y ya no es clicable.
Es muy útil en tiendas online o webs con muchas categorías, donde es fácil perderse entre subsecciones.
Las listas organizan varios elementos relacionados para que se lean de un vistazo, en vez de mezclarlos en un párrafo largo.
Cuando el orden no importa —ingredientes, características, ventajas— se usan puntos. Cuando el orden sí importa —pasos a seguir, un ranking— se numeran.
Regla simple: si seguir esos pasos en otro orden no funcionaría, necesitas una lista numerada.
Un acordeón es una lista de preguntas o títulos que puedes desplegar uno a uno para leer solo lo que te interesa, sin saturar la pantalla.
Al hacer clic en una pregunta, su respuesta se despliega debajo. Vuelve a hacer clic para cerrarla. El propio menú lateral de esta guía funciona exactamente igual.
Es perfecto para preguntas frecuentes: toda la información está disponible, pero no ocupa espacio hasta que la necesitas.
Es el proceso de planificar, organizar y dar forma al contenido de una página para ofrecer una experiencia atractiva y fácil de usar.
Porque la primera impresión de una web se forma en segundos: un buen diseño ayuda a que la gente encuentre lo que busca y se quede.
Depende de su tamaño: una página sencilla puede estar lista en días; un proyecto grande puede llevar varias semanas.
Una vez publicada, una web suele necesitar revisiones periódicas para seguir funcionando bien y mantenerse al día.
Las pestañas dejan elegir entre varios temas relacionados sin cambiar de página: al pulsar una pestaña, cambia solo el contenido de abajo.
Únicamente se ve el contenido de la pestaña seleccionada; el resto queda oculto hasta que lo eliges. Se usan mucho cuando hay varias opciones del mismo tipo, como distintos servicios.
Creamos interfaces visuales atractivas, modernas y centradas en la experiencia del usuario.
Convertimos ese diseño en una web real, que funciona en el ordenador y en el móvil.
Ayudamos a que tu página aparezca cuando la gente la busca en internet.
El slider de imágenes muestra una foto o ilustración a pantalla completa, y te deja pasar a la siguiente con las flechas o los puntos de abajo.
Es muy habitual en la portada de una web, para mostrar varias imágenes destacadas sin que ocupen toda la página a la vez.
Si el slider avanza solo, es buena idea que se detenga al pasar el ratón por encima, para poder mirarlo con calma.
Se parece al slider de imagen, pero en vez de fotos recorre tarjetas de texto: ideas, datos breves o los pasos de un proceso.
Cada diapositiva muestra un mensaje breve y completo. Es una buena alternativa cuando lo importante es el texto, no una fotografía.
No abuses de él: si el texto es largo, es mejor mostrarlo todo de una vez que obligar a hacer clic para leerlo.
Una tarjeta agrupa en un mismo bloque un icono, un título, una breve descripción y un botón de acción. Es de los elementos que más vas a ver al navegar por internet.
Sirve para presentar varias opciones del mismo tipo, una junto a otra, de modo que se puedan comparar fácilmente de un vistazo.
Fíjate que las tres tarjetas de abajo comparten la misma estructura: icono, título, texto corto y botón. Esa repetición es lo que las hace fáciles de leer.
Sitios modernos, atractivos y adaptables a cualquier dispositivo.
Saber másTiendas virtuales seguras, rápidas y fáciles de administrar.
Saber másEstrategias para posicionar tu marca y generar resultados.
Saber másEs igual que las tarjetas de antes, pero colocadas en una fila que se puede recorrer, para cuando hay demasiadas como para mostrarlas todas a la vez.
Es habitual en catálogos de cursos, servicios o productos: en vez de amontonar todas las tarjetas, dejas que el usuario deslice para ver más.
En el móvil basta con deslizar el dedo; en el ordenador, las flechas ayudan a quien prefiere usar el ratón.
El grid (o rejilla) organiza el contenido en filas y columnas, como si dibujaras una cuadrícula invisible sobre la página. Es una de las formas más ordenadas de colocar varios elementos a la vez.
Se usa para mostrar galerías de fotos, catálogos de productos, portafolios o cualquier conjunto de elementos que quieras alinear en columnas parejas, sin tener que calcular medidas a mano.
Fíjate en el espacio igual que separa cada casilla del grid de abajo: esa separación se llama gap, y evita que los elementos se peguen entre sí.
El grid masonry (o "de mampostería") es una variante donde los elementos pueden tener alturas distintas y se acomodan solos, como ladrillos, para no dejar huecos. Es el estilo típico de los tableros de Pinterest.
Se usa mucho en galerías de fotos, porque no todas las imágenes tienen el mismo tamaño y así se aprovecha mejor el espacio, sin dejar huecos en blanco.
El call to action —o CTA— es un bloque pensado para conseguir que hagas algo concreto: pedir información, apuntarte o descargar algo.
Suele tener un texto corto que explica el beneficio de actuar, y un botón con un verbo de acción bien destacado.
Una página no debería tener demasiados CTA a la vez: si todo compite por tu atención, no sabes cuál elegir.
El contenido de una página no siempre ocupa el mismo ancho: unas veces se queda centrado con un margen a los lados, y otras se estira de punta a punta del navegador. Elegir entre estos dos comportamientos es una de las primeras decisiones al maquetar cualquier sección.
La mayoría del texto y las imágenes de una web viven dentro de un contenedor con un ancho máximo (por ejemplo, 1200 píxeles) centrado con márgenes automáticos a los lados. Así, en pantallas muy grandes las líneas de texto no se alargan tanto que resulten incómodas de leer.
Fíjate en esta misma guía: el texto que estás leyendo tiene un ancho máximo, aunque agrandes mucho la ventana del navegador.
Ancho fijo (boxed)
Fullwidth
Algunos bloques se dejan sin ancho máximo para que ocupen el 100% del navegador: fondos de color, imágenes de cabecera muy grandes, o franjas que quieres que "respiren" de lado a lado de la pantalla.
Es habitual combinar los dos: el fondo de una sección es fullwidth, pero el texto que hay dentro se mantiene centrado con un ancho máximo, para que se siga leyendo cómodamente.
Otra forma muy habitual de organizar una página es dividirla en columnas: una barra lateral (sidebar) más estrecha, pensada para navegación o filtros, y una columna principal más ancha para el contenido.
La barra lateral no tiene por qué ir siempre a la izquierda: en tiendas online es frecuente verla a la derecha, por ejemplo con el resumen del carrito.
El diseño responsive (o adaptable) hace que una misma página cambie de disposición según el tamaño de la pantalla donde se ve: no es lo mismo un móvil de 6 pulgadas que un monitor de escritorio, y el diseño tiene que funcionar bien en los dos.
En vez de crear una página distinta para cada dispositivo, se construye una sola página cuyo aspecto se adapta automáticamente: las columnas se reorganizan, los textos y botones cambian de tamaño, y algunos elementos incluso se ocultan o se sustituyen por otros más cómodos en pantallas pequeñas.
El propio menú de esta guía es un buen ejemplo: en una pantalla ancha ves el índice fijo a la izquierda, y en una pantalla estrecha ese índice desaparece y se convierte en un botón de menú que lo abre en un panel.
Móvil
Tablet
Escritorio
Un breakpoint es el ancho de pantalla en el que el diseño cambia de forma notable: por ejemplo, cuando la ventana baja de cierto ancho, dos columnas pasan a apilarse una sobre otra. No hace falta definir un breakpoint para cada tamaño de pantalla posible —con dos o tres suele ser suficiente—.
Fíjate que casi todas las disposiciones que has visto en esta guía —barra lateral, grid, tarjetas— se simplifican en pantallas pequeñas: las columnas se apilan una debajo de otra porque ya no hay ancho suficiente para mantenerlas en paralelo.
Ya conoces cada elemento por separado. Ahora toca verlos todos trabajando juntos: elige una de estas tres páginas de ejemplo y ábrela para explorarla con calma.
Cada web de ejemplo es una página completa, distinta de las demás, que combina varios de los elementos que hemos explicado en esta guía: navbar, tarjetas, pestañas, sliders, acordeones y mucho más.
Cada ejemplo tiene, en la parte superior, una barra fija para saltar rápidamente de un ejemplo a otro o volver a esta guía.
Tienda de juegos con slider de imagen, pestañas de plataformas, slider de tarjetas y preguntas frecuentes.
Abrir ejemploEmpresa de almacenamiento en la nube con migas de pan, pestañas por perfil, slider de pasos y tarjetas de ventajas.
Abrir ejemploClub de fútbol con calendario de partidos, tarjeta destacada del próximo encuentro, slider de tarjetas y acordeón de ayuda.
Abrir ejemploEstas son webs reales de marcas grandes y muy cuidadas, que usan a diario los elementos que hemos explicado en esta guía. Visítalas y fíjate en cómo aplican navbars, tarjetas, sliders, grids y mucho más.
Ver ejemplos reales ayuda a entender por qué se toman ciertas decisiones de diseño: qué se destaca primero, cómo se agrupan los productos, o cómo cambia la web al reducir la ventana.
Son enlaces externos: al pulsarlos saldrás de esta guía y se abrirán en una pestaña nueva, para que no pierdas tu sitio en la lectura.
¿Y si pudieras montar tu propia página con las piezas que has visto en esta guía? El constructor es una herramienta visual donde arrastras navbars, headers, secciones, tarjetas, galerías y mucho más para ver cómo encajan entre sí.
Es un constructor básico pensado para entender cómo se organiza la estructura de una página web: eliges los bloques de la paleta, los sueltas en el lienzo en el orden que quieras y compruebas al momento cómo queda el resultado, sin escribir ni una línea de código.
No sustituye a escribir HTML y CSS de verdad: es un mockup para practicar la composición y el orden de los elementos antes de programarlos.